The following is a selection of flash fictions originally published in Fenómenos de circo (Páginas de Espuma, 2011). Primero está la versión en español, and then is the translation in English by Steven J. Stewart.

 

La mujer que vuela

 

– Puedo volar -dice la mujer. Se la ve grande y cansada. Fue bella.

– Trapecista. Una genial trapecista- entiende el director del circo.

– No. Yo vuelo. De verdad

– ¿Con cables invisibles? ¿Con un sistema de imanes, como el mago David Copperfield?

– Usted no entiende. Como Súperman.

La mujer alza el vuelo y da una vuelta completa alrededor de la carpa.

– Una gran artista. Pero no es este su lugar, señora – el director es sincero y odia tener que rechazar a una gran artista. – Este es un modesto circo de minicuento. Estoy seguro de que tendrá más suerte en una novela de realismo mágico.

 

 

The Flying Woman

 

“I can fly,” says the woman. She is old and tired. She was once beautiful.

“Trapeze artist. A nice trapeze artist,” understands the director of the circus.

“No. I fly. Really.”

“With invisible wires? With a system of magnets, like David Copperfield?”

“You don’t understand. Like Superman.”

The woman takes flight and does a lap in the air under the big top.

“A great artist. But this is no place for you, ma’am.” The director is sincere and hates to have to reject a great artist. “This is the modest circus of a microfiction. I’m sure you’d have more luck in a magical realist novel.”

 

 

La muchacha del circo

 

Pero cómo puede usted creer que fue a propósito, le dice indignada al periodista la muchacha del circo.¿Usted cree que aflojé voluntariamente la mano con la que aferraba el trapecio?  ¿Para que  que el público crea que se trató de impericia, de torpeza, de falta de entrenamiento? ¿Por qué todos piensan que elegiríamos un método tan humillante, tan peligroso, con tantas posibilidades de sobrevivir como inválidos?  ¿Acaso nosotros no tenemos derecho a tomar pastillas, a tirarnos debajo de un tren, a pegarnos un tiro? Hágame el favor, no se crea todo lo que dicen las letras de tango.  Lo que pasó fue mucho más simple: fue impericia, torpeza, falta de entrenamiento.

El perodista la deja hamacándose en su nube y vuela a entrevistar a otros personajes más cordiales.  Tiene las alas cansadas y  muchas veces se pregunta si de verdad está en el Paraíso.

 

 

The Circus Girl

 

“But how could you think it was on purpose?” the indignant circus girl asks the reporter. “You think I intentionally let go with the hand holding on to the trapeze? So that the public would think it was a lack of skill, clumsiness, a lack of training? Why would anyone think we would choose something so humiliating, so dangerous, with such a great chance of being permanently crippled? Why couldn’t we choose to take some pills, to throw ourselves under a train, to shoot ourselves in the head? Do me a favor, don’t believe everything you read. What happened was far simpler: it was a lack of skill, clumsiness, a lack of training.”

The reporter leaves the girl stretched out on her cloud and goes off to interview someone more pleasant. His wings are tired and he often wonders if he’s really in Paradise.

 

 

Pirámide  humana

 

Una familia se destaca en la prueba de la pirámide humana.  Lo que asombra no es la forma o el tamaño de la precaria construcción, sino el orden en que se constituye.  Los primeros son, como siempre, los más forzudos, pero en lugar de ponerlos abajo para que sostengan a los demás sobre sus hombros, los mandan arriba: ellos ocupan su lugar en las alturas y una vez allí, tiran de los demás y los alzan a pulso, hasta colocar a cada uno en la posición deseada. Abajo de todo, caminando con gracia, se instalan, livianos, una grácil adolescente y  un niño.

 

 

Human Pyramid

 

One family stands out for its human pyramid. What’s amazing isn’t the shape or size of the precarious construction, but the way it’s formed. The first are, as always, the strongest, but instead of putting them below and having them sustain the rest on their backs, they go up top: they take their place in the heights and, once there, pull and lift the others up with their bare hands, until all are put in their proper positions. At the very bottom, light and graceful, a delicate adolescent girl and a child take their places.

 

 

El domador de artefactos

 

Antes realizaba su número con lavarropas o televisores. Ahora lo que más impresiona al público es ver cómo lo obedecen al instante y en forma simultánea diez y siete sumisas computadoras. Su número no es de los más populares y en el circo gana poco. En cambio, mucha gente paga por llevarlo a su casa después de la función.

 

 

The Artifact Tamer

 

He used to perform with washing machines or televisions. Now the audience is most impressed by watching how he is immediately and simultaneously obeyed by seventeen submissive computers. His act isn’t that popular and the circus doesn’t make much money. Nevertheless, a lot of people pay him to come by their houses after the show.

 

 

En la galera

 

En la galera del mago hay una libreta y un paquete de pastillas, una factura de gas, un carpincho, varios papeles de caramelos, dos mezcladoras de cemento, dos  pañuelos de tela, uno limpio y uno sucio, con encajes, tres tachuelas, un balcón, un chupete, restos de tabaco, migas de galletita, un horno a microondas, un docente, cinco escarbadientes, una oxalia tuberosa y una cajita esmaltada que contiene varias unidades de edulcorante artificial de bajas calorías porque por arte de magia todo es posible, excepto adelgazar sin hacer dieta.

 

 

In the Top Hat

 

In the magician’s top hat there’s a notebook, a pill box, a gas receipt, a chinchilla, several candy wrappers, two cement mixers, two silk handkerchiefs (one clean and one dirty) with their boxes, three tacks, a balcony, a binky, some tobacco, cookie crumbs, a microwave oven, a professor, five toothpicks, a shamrock, and a small enamel box that contains several packets of artificial low-calorie sweetener because with magic anything’s possible except losing weight without dieting.

 

 

El hombre-árbol de Java

 

Dedé  Koswara, el hombre-árbol de Java, está afectado por una rara variante del virus del papiloma humano.  Verrugas en forma de nudos  deforman sus extremidades hasta asemejarlas a las ramas de un árbol.  Mediante una costosa operación quirúrgica se le extrajeron seis kilos de callosidades y verrugas, que pronto comenzaron a crecer otra  vez.  Durante un tiempo, Koswara,  padre de dos hijos, se vio obligado a trabajar en un circo de  Bandung para obtener alimentos.

Por suerte, ya no tendrá que volver al circo:  gracias a un reportaje muy bien pago para el Discovery Channel,  ha logrado comprar  algunas tierras para cultivar arroz y un coche de segunda mano que no puede conducir con sus manos como ramas.  El mismo Barnum no pagaba mejor a sus freaks. Tampoco tenía,  por cierto, tantos espectadores.

No hay que desdeñar, sin embargo, la opinión de los árboles, que consideran toda  la cuestión desde otro ángulo.

 

 

The Tree Man of Java

 

Dede Koswara, the tree man of Java, is afflicted with a rare variant of human papillomavirus. Knot-like warts deform his extremities, making them look like tree branches. Through a costly surgical procedure, fifteen pounds of warts and calluses were able to be removed, but these soon started growing again. For a time, Koswara, who is the father of two children, was forced to work in a Badung circus to earn money for food. Luckily, he no longer has to go back to the circus: thanks to a well-paying special on the Discovery Channel, he’s been able to buy some land for growing rice and a used car that he can’t drive with his branch-like hands. Not even Barnum paid his freaks so well (but neither did they have such a big audience).

Nevertheless, one shouldn’t spurn the trees’ opinion, who have a different perspective on the whole situation.

 

 

Problemas con los elefantes

 

Siempre el problema de los elefantes. Las dificultades para alimentarlos, sus caprichos. Los fardos de pasto que nunca alcanzan, sus exigencias de prima donna. Quieren salir últimos, como broche de oro del espectáculo, figurar primeros en el cartel, quieren que la joven que levantan en su tropa sea una modelo famosa y cotizada, quieren bombones, imagínense: no menos de cuarenta kilos de bombones. Quieren manteca, pero suelta y no en paquete, para frotarse las arrugas en la piel de las rodillas. Y después, ante el domador, como si nada: obedientes, graves, silenciosos.  Todos se burlan  de mí, nadie me cree, es agobiante, estoy harto de ser cuidador de elefantes, quiero cambiar, estoy comiendo mucho, me dejo crecer la trompa.

 

 

Elephant Problems

 

Always the problems with the elephants. Problems trying to feed them, dealing with their whims. The bundles of hay they can’t reach, their prima donna demands. They want to go last, like the crown jewel of the show, to have top billing on the posters, they want the young ladies they lift with their trunks to be famous, in-demand models, they want bonbons, just imagine: over eighty pounds of bonbons. They want butter, loose, not in a package, to rub into the wrinkled skin on their knees. And, facing the tamer, nothing: obedient, serious, silent. But then they mock me, nobody believes me, it’s killing me, I’m tired of taking care of the elephants, I want a change, I’m eating a lot, I’m letting my trunk grow.